"Casa del Poggio" es una casa de campo, en dos plantas, hecha por ladrillos rojos. Los apartamentos que se alquilan son en el 1er piso. Dos habitaciones - Mandarino y Carcadè - están orientadas al norte y se asoman al valle de Chianti y a las montañas de los Apeninos; la otra habitación - Menta - mira al sur, en dirección de Santa Lucía y de la Abadía de Monteoliveto. Cada habitación tiene una gran ventana brillante, su propio cuarto de baño, TV y cobertura WiFi.

Tenemos un aparcamiento privado y un cobertizo para bicicletas y motos. A San Gimignano se puede llegar fácilmente a pie, caminando por la Via Vecchia, un antiguo y escénico camino de tierra, salpicado de campos y granjas. A lo largo del camino también se encontran un supermercado y el desvío para llegar a la vía Francigena.

Al exterior hay tierra, destellos de bosques, jardines y espacios abiertos, los cuales se pueden caminar y explorar con total libertad.
En el patio hay un cenador con dispuesto una pequeña cocina a disposición de nuestros clientes, para que ellos puedan disfrutar de una comida tranquila entre luciérnagas y velas. A petición las mujeres de la casa pueden cocinar para ustedes; le recordamos que nosotros no cocinamos carne y que sólo utilizamos ingredientes orgánicos certificados y frutas e verduras estrictamente estacional.
El desayuno ofrece 3 menú diferentes que se pueden elegir la noche anterior para el día siguiente. El desayuno puede ser disfrutado en el salón o, si el tiempo lo permite, en el patio, frente de las torres de San Gimignano.

Nuestro personal es una pequeña comunidad de artistas, herbolarios y Maestros de Yoga; la agricultura, la jardinería y las experimentaciones biodinámicas son nuestra artesanía. Nuestros huéspedes pueden participar en las actividades diarias del Poggio, desde la poda hasta la cosecha, al igual que seguirnos al campo para comer un durazno del árbol, o ganarse una botella de vino dando nos una mano en el sótano.
Aceite extra virgen de oliva, vino tinto, amargos, verduras y frutas son todo lo que de alegría queremos compartir con ustedes.

Nuestra filosofía es vivir bien, en equilibrio con el ecosistema, con nosotros mismos, y lo demás; contribuir a su felicidad y su bienestar es para nosotros, más que un trabajo, un verdadero placer.

MI VERSIÓN DE LA HISTORIA

Nuestro cortijo es relativamente moderno. Fue construido en los años 70, en el acto a un anexo de la histórica granja Becucci, para ser precisos donde estaban las prensas para paja, gallinas y conejos.
Al Poggio se producían vino, aceite, trigo y frutas; había la casa grande, los cobertizos, el pozo y las bodegas, una pequeña franja de bosque y un valle relleno de cultivos.
Becucci era el apellido de mi abuela, Mara, la hija mayor de Luigi, hijo de Alessandro, hijo de Raffaello, el "fundador".
Raffaello es el más alejado Becucci de lo que tenemos memoria y recuerdos, aunque de acuerdo con el "Registro General de la Tierra continental" de 1795, nuestra familia estaba aquí mucho mas antes de él.
Raffaello era hijo de una entrega única, cerca de lo sobrenatural: tres hermanos gemelos, los tres todos fuertes y vivo. Un parto casi místico, y con lo sagrado lo que parece bendecir el comienzo de una genealogía importante.
Siempre he prestado atención a este aspecto mágico de nuestra génesis para creer que mi familia haya nacido junto con esta tierra y estos árboles; que nuestras raíces y las del Poggio coincidan en el origen y en la sustancia.
No somos nobles, no contamos con hechos heroicos de famosos antepasados, pero hemos compartido nuestras vidas con este Poggio. Y estamos orgullosos.
La granja Becucci se ha cerrado con la última botella de Chianti Colli Senesi 1995, etiqueta que recuerdo haber atacado con la Coccoina.
Luego mi abuelo continuó produciendo vino tinto, Vernaccia, aceite y Vin Santo como les había enseñado el padre de su esposa; y tal como él aprendió a cuidar viñedos y olivar, tal fue capaz, más tarde, de enseñar a mi esta parte fundamental de nuestra tradición.
Tan a menudo como la campaña Poggio cambia de forma y color, resurgen imágenes de lo que fue y lo que es todavía aquí, en este pequeño paraíso verde.
Luigi, el abuelo de mi madre, era un cazador zorro, amador de la música; Se acostaba en el patio y ponía a un disco.
Mi abuela tenía cabellos negros, negros y largo, y vivía con árboles, cabras, gallinas, gatos, perros y pavos reales.
Los pavos reales hacían un verso que todavía me da la emoción en las noches de verano, con el viento fresco de onda; dormían sobre la bodega, adentro de la corona de una encina, un gigante sagrado de 550 años.
Y las luciérnagas salpicaban la noche del valle, que a la vista parecía que San Gimignano mismos estaba suspendido en el aire.
Entre todos, ahora, quedamos nosotros tres. Yo, mi madre y mi abuelo Cesare, el gran amor de Mara.
Cesare no habla más de tres años, por un derrame cerebral que el afectó el 7 Noviembre de 2014, cuando yo decidí regresar a mi casa y tomar las riendas de mi preciosa herencia. Lo que ha resultado en "Casa del Poggio", oficialmente abierta por la temporada de verano del año siguiente.
Que mas ha sido el Poggio, se murió con la voz de mi abuelo; lo que recordamos con emoción sigue siendo el impulso que nos mueve; lo que todavía podemos hacer es el futuro que estamos construyendo y que nos gustaría compartir con ustedes.